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El Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense, Nicaragua

  • Date published:
    8 Febrero 2012
Bibliobús Bertolt Brecht and the German-Nicaraguan Library (Nicaragua)

Descripción del programa

Nombre del programa: El Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense
Organización que ejecuta el programa: La ONG “Pan y Arte e.V.” (Alemania)
Fecha de inicio: 1987

Contexto y antecedentes

Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina y afronta serios problemas derivados de su bajo índice de desarrollo. Debido a los conflictos políticos que perturbaron en el pasado la educación básica de muchos adultos, así como a la elevada tasa actual de deserción escolar de los niños en la enseñanza primaria, hay todavía un gran número de nicaragüenses que son analfabetos o con conocimientos muy insuficientes de la lectura y la escritura. Menos de un 50% de los niños que ingresan en el primer grado de la escuela primaria logran llegar al último grado de este nivel de enseñanza (IEU, 2007) y solamente un 80% de los que se hallan en edad de cursar estudios primarios están escolarizados (UNICEF, 2003-2008). En todo el país se registra un alto índice de desempleo y un 27% de los reclusos nicaragüenses tienen entre 15 y 18 años de edad. A pesar del alto porcentaje de reclusos jóvenes, las instituciones penitenciarias tienen dificultades para financiar el costo de su atención médica y psicológica, y en esas condiciones carecen prácticamente de recurso alguno para sufragar su educación.

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En el decenio de 1980, el gobierno de Nicaragua emprendió con éxito una campaña de alfabetización movilizando a alumnos de secundaria, estudiantes universitarios y docentes de todos los niveles de enseñanza para impartir cursos de alfabetización por todo el país durante cinco meses. Los resultados obtenidos con esta campaña inicial de alfabetización fueron recompensados ese mismo año con el Premio Nadejda K. Krupskaia, otorgado por la UNESCO para recompensar un trabajo meritorio en materia de alfabetización. El cambio de gobierno ocurrido en 1990 tuvo por consecuencia la supresión del programa de alfabetización anterior y, a pesar de que se establecieron nuevos proyectos e instituciones, en el decenio de 1990 se pudo observar que las tasas de alfabetización solamente habían mejorado muy levemente con respecto a las existentes en el decenio de 1970. El programa “Yo sí puedo”, iniciado en 2005, imprimió un nuevo impulso a la lucha contra el analfabetismo y se puede decir que logró avances considerables. Sin embargo, el retroceso en los niveles de alfabetización observado después de la realización de la primera campaña pone de relieve cuán importante es la creación de entornos propicios a la alfabetización que perduren (sean cuales sean las políticas de educación gubernamentales), que alienten a los que ya han participado en programas de alfabetización a seguir aprendiendo y que les permitan efectivamente adquirir conocimientos.

El proyecto del Bibliobús “Bertolt Brecht” germinó en 1984, año en que Elisabeth Zilz, una bibliotecaria alemana jubilada, visitó Nicaragua por primera vez. La fuerte impresión que le causaron el país y sus habitantes hizo que regresara a Alemania con la intención de ayudarles. Tratando de encontrar un medio de expresar su solidaridad con Nicaragua, resolvió conseguir ayuda financiera para crear en un primer momento una biblioteca itinerante y luego una Biblioteca Alemana-Nicaragüense de carácter permanente. Ya había existido en Nicaragua un precedente de biblioteca itinerante: el bibliobús “Simón Bolívar”, donado en 1981 por el gobierno de Venezuela en un gesto de solidaridad con el pueblo nicaragüense. Este vehículo quedó por desgracia fuera de servicio en 1986 por falta de piezas de repuesto esenciales.

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La biblioteca itinerante creada por Elizabeth Zilz y un grupo de fieles seguidores suyos –que recibió el nombre de Bibliobús “Bertolt Brecht”– se halla en servicio desde 1987 y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense tiene abiertas sus puertas al público desde 1993. Después de que la Sra. Zilz se retirara definitivamente en 2009, la ONG alemana “Pan y Arte e.V.” se hizo cargo de la ejecución del programa en su totalidad. Fundada en 1994 en Weikersheim (Alemania), esta ONG se dedica a ayudar a los nicaragüenses socialmente desfavorecidos por medio de la educación, las artes y la cultura, fomentando así el entendimiento cultural entre los pueblos de Alemania y Nicaragua.

Programa

Finalidades y objetivos

Los objetivos de los dos proyectos – el bibliobús y la biblioteca permanente – son los siguientes:

  • Incrementar y mejorar la educación básica y reemplazar los servicios prestados por la anterior biblioteca itinerante.
  • Suscitar y cultivar el placer de la lectura entre los niños, jóvenes y adultos de Nicaragua.
  • Facilitar a los niños y escolares el acceso a obras de la literatura nacional e internacional, así como a todos los visitantes de la biblioteca permanente interesados por adquirir conocimientos sobre esas obras.
  • Prestar apoyo a los escolares de la enseñanza primaria y secundaria para la realización de sus deberes escolares y trabajos de investigación.
  • Ofrecer a los reclusos la posibilidad de incrementar sus conocimientos y competencias a nivel profesional y personal.
  • Apoyar la democratización de la población.
  • Construir un entorno (y más concretamente, un edificio) que facilite los intercambios culturales con instituciones nacionales e internacionales (organización de conferencias, coloquios, reuniones, cursos, etc.). En la práctica, la consecución de este objetivo se persigue con la oferta de servicios culturales y educativos a las comunidades (por ejemplo, talleres de autodefensa, locales para conciertos y representaciones teatrales, programas de actividades para escolares durante las vacaciones, etc.).

Ejecución del programa

Los primeros pasos para crear el servicio de biblioteca itinerante se dieron en Alemania, donde Elizabeth Zilz hizo una colecta de donativos, efectuó presentaciones, publicó anuncios, presentó el proyecto en la Feria del Libro de Fráncfort y obtuvo el apoyo de editores, artistas, escritores, sacerdotes y muchos otros ciudadanos interesados por el proyecto. Gracias a los apoyos conseguidos recaudó dinero suficiente para comprar un autobús en la ex República Democrática Alemana y unos 3.000 libros en español. Para proteger los libros contra el desgaste ocasionado por los frecuentes préstamos bibliotecarios, creó en la capital nicaragüense, Managua, un taller de encuadernación bautizado con el nombre de “Sophie Scholl” que sigue funcionando hoy en día.

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Gracias a la generosidad de varios mecánicos que ofrecieron gratuitamente sus servicios para transformar el vehículo comprado en biblioteca itinerante, el Bibliobús “Bertolt Brecht” entró en servicio en 1987. Como el bibliobús anterior quedó fuera de servicio por falta de reparaciones y piezas de recambio necesarias, al nuevo vehículo se le dotó con una caja de herramientas y un conjunto de piezas de repuesto.

Desde que inició sus recorridos, el bibliobús visitó numerosos pueblos, escuelas, fábricas e instituciones. Actualmente efectúa una gira mensual a tres centros penitenciarios para hombres (con unos 800 reclusos cada uno) situados en las ciudades de Chinandega, Granada y Matagalpa, y cada quince días va a ofrecer sus servicios a la cárcel de mujeres “La Esperanza” ubicada en Managua. Se han establecido contratos con cada cárcel para lograr que los servicios penitenciarios apoyen el proyecto, reglamentando las visitas del bibliobús, las cuestiones relacionadas con la pérdida de libros, la presencia de guardianes durante las visitas, el acceso directo de los reclusos a los libros y el pago de una subvención para sufragar los costos de carburante. Después de una negociación con los centros penitenciarios se logró que los reclusos pudieran tener en todos ellos acceso directo a los libros para poder seleccionar los que más pudieran interesarles. En algunas prisiones rurales el servicio de vigilancia cambia cada cinco años y los contratos con el bibliobús se firman anualmente.

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El bibliobús ofrece a los reclusos una posibilidad importante de mejorar sus conocimientos y su personalidad durante el tiempo que pasan detrás de las rejas. A menudo reciben consejos del bibliotecario y en algunas ocasiones se les proporciona material –pinturas y papel– para que adquieran las capacidades que puedan desear o desarrollen las que ya poseen. Los reclusos pueden pedir prestados tres libros al mes, cuando el bibliotecario comprueba que poseen cualificaciones de un nivel académico elevado. En 2009 y 2010 se organizaron talleres de literatura en las cárceles para ofrecer a los reclusos participantes la posibilidad de intercambiar conocimientos sobre los libros que habían leído y recibir más información sobre sus autores y la literatura en general. En lo que respecta a algo mucho más fundamental, como es el aprendizaje de la lectura y la escritura, cabe señalar que, habida cuenta de que muchos reclusos aprenden a leer y escribir mientras se hallan en la cárcel, el Bibliobús “Bertolt Brecht” contribuye a satisfacer sus necesidades básicas en materia de alfabetización proporcionándoles una selección de libros infantiles y de material de lectura fácil.

Para las mujeres encarceladas se ha seleccionado, en función de sus centros de interés (religión, dibujo, costura, danza, mecanografía, etc.), toda una serie de libros que pueden facilitar su reinserción social. Esta oferta de material de lectura se complementa con visitas de personas del exterior cualificadas para dispensar a las mujeres formación y asesoramiento, a diferentes niveles, en los ámbitos por los que han manifestado interés.

Para llevar la lectura a la comunidad en general, el bibliobús se desplaza por escuelas de varias zonas rurales, una de las cuales recibe sus servicios desde hace más de 20 años. Antes de prestar el servicio de biblioteca itinerante se establecen acuerdos con los centros escolares para determinar la frecuencia de las visitas del bibliobús, los tipos de libros que éste debe traer, las disposiciones que se deben adoptar cuando desaparece un libro, etc. Los maestros y sus alumnos tienen acceso a material de lectura que puede contribuir a sus estudios en el sistema educativo formal y paliar la carencia de libros disponibles en las escuelas y los hogares. Todos los años se organiza la celebración del Día Internacional del Libro en el bibliobús o en los lugares adonde va, y con ese motivo los niños pasan la jornada leyendo o escuchando a narradores de cuentos. A cada visita del bibliobús se establece una lista de los libros prestados y se conserva una copia de ella en la escuela o el centro penitenciario correspondiente, a fin de que la persona encargada de su devolución pueda recoger los libros y encargar un nuevo pedido antes de la siguiente visita. Por regla general, los libros se prestan a los usuarios durante un mes.

La Biblioteca Alemana-Nicaragüense

En 1993, abrió sus puertas al público, en la ciudad de Managua, la Biblioteca Alemana-Nicaragüense que, además de sus funciones habituales, albergó el bibliobús y sirvió de depósito de libros. Hasta 2001 esta biblioteca ocupó los locales de la Fundación Friedrich Ebert, pero ese mismo año el ayuntamiento de Managua donó un terreno de 1.000 m2 situado en la zona de Linda Vista Norte para construir un nuevo edificio que la albergara. En 2005 el edificio se amplió y ahora cuenta con 463 m² ocupados por una gran sala de lectura, un local reservado a los niños, un pequeño auditorio y un espacio con mesas para 65 visitantes.

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La biblioteca, que se halla hoy en día al límite de su capacidad, cuenta con más de 14.000 volúmenes (un 14% de manuales escolares, un 33% de obras literarias nacionales y extranjeras, un 15% de libros para jóvenes y adultos, y un 38% de obras que no son de ficción). Una parte del fondo de la biblioteca está compuesta por 700 obras alemanas traducidas al español que abarcan ámbitos muy diversos: filosofía, psicología, religión, historia, biografías y literatura juvenil. Actualmente, los libros de la biblioteca provienen de Nicaragua y el extranjero. Muchos de los volúmenes han sido donados por expositores y participantes en la Feria Internacional del Libro que tiene lugar cada año en Fráncfort del Meno (Alemania).

Además de prestar los servicios bibliotecarios habituales, la Biblioteca Alemana-Nicaragüense alberga numerosas actividades culturales (conciertos, lecturas de obras, conferencias de autores, exposiciones, proyecciones de filmes y seminarios). La variedad y frecuencia de los eventos organizados en la biblioteca la han convertido en un centro cultural de promoción dinámica de intercambios culturales. La biblioteca aporta también su apoyo a muchas otras iniciativas, prestando su auditorio para la celebración de eventos culturales, y trabaja en colaboración con diferentes instituciones y ONG.

La ONG “Pan y Arte e.V.” ha contribuido al proyecto de la Biblioteca Alemana-Nicaragüense desde 2002. Cuando Elizabeth Zilz se jubiló hace siete años, esta organización alemana asumió la responsabilidad de la biblioteca y del Bibliobús “Bertolt Brecht”, así como la coordinación de diversos proyectos complementarios de índole social y cultural en Nicaragua.

Reclutamiento y formación del personal

En la Biblioteca Alemana-Nicaragüense trabaja un equipo de diez personas compuesto por el director, el personal de limpieza y mantenimiento, el bibliotecario, el asistente del bibliotecario, el asistente encargado del espacio infantil, un ayudante para el préstamo de libros y, con frecuencia, un joven voluntario de nacionalidad alemana. Todos los puestos son remunerados, a excepción de los ocupados por voluntarios. El asistente encargado del espacio infantil contribuye a mejorar las competencias en lectura de los niños que acuden a la biblioteca y de alumnos que van a escuelas cercanas a ésta. También se ocupa de talleres en los que se practica la lectura, se realizan trabajos manuales, etc.

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Las tareas vinculadas a este puesto exigen creatividad, afición por la lectura, capacidad para leer de forma entretenida y, de ser posible, una formación pedagógica. El bibliotecario, que posee una larga experiencia de trabajo profesional, está cursando estudios actualmente para graduarse en gestión de la información y participa regularmente en talleres de formación sobre gestión de bibliotecas organizados por la Biblioteca Nacional y la Asociación Nacional de Bibliotecarios de Nicaragua. Representantes de la ONG “Libros para niños” –que desempeña un importante papel en el fomento de la lectura infantil en Centroamérica– también acuden periódicamente a la Biblioteca Alemana-Nicaragüense para trabajar con los empleados de ésta, en el marco de un acuerdo de cooperación establecido entre ambas organizaciones.

El primer conductor del bibliobús, Reybil Cuaresma Bustos, desempeñó en un principio la función de bibliotecario ambulante y hasta la fecha sigue conduciendo el vehículo de la biblioteca móvil. Gracias a su lealtad, entrega y experiencia, muchos nicaragüenses han podido a lo largo de los años tener un contacto directo y valioso con los libros y adquirir así hábitos de lectura que les acompañarán durante toda su vida. Hoy en día, cada vez que el bibliobús se pone en camino, el librero o su asistente acompañan al conductor para ayudarle en las operaciones de préstamo y recogida de los libros, y también para dar consejos y alientos a los lectores.

En 2001, la librería empezó a ofrecer periodos de prácticas de seis a doce meses, no remunerados, a jóvenes voluntarios alemanes que deseaban tener una experiencia de vida y trabajo en Nicaragua. Los voluntarios participan en tareas manuales, pero sobre todo contribuyen a reforzar el papel de centro cultural y educativo que desempeña la biblioteca para la comunidad. Suele ser corriente que los voluntarios impartan cursos de alemán e inglés, o que den lecciones de música, malabarismos o ajedrez, aunque se les alienta a que adopten iniciativas basadas en sus capacidades y centros de interés personales.

Repercusiones y desafíos del programa

Repercusiones y logros

La interacción con los reclusos y el hecho de haberles facilitado el acceso a la lectura de libros constituyen, sin duda alguna, uno de los mayores éxitos del programa. En 2009, en los cuatro centros penitenciarios visitados por el bibliobús se pidieron prestados 6.500 libros, lo cual demuestra claramente que son numerosos los reclusos que aprovechan la oportunidad ofrecida por la biblioteca itinerante. Además de los libros para niños que leen los presos con un nivel de alfabetización insuficiente, las obras de género distinto de la ficción son objeto de una gran demanda por parte de los presos alfabetizados que desean adquirir competencias prácticas y mejorar su desarrollo personal. Los libros no sólo les ofrecen la posibilidad de evadirse de la dureza y monotonía de la vida carcelaria, sino que también les permiten adquirir conocimientos que pueden resultarles útiles cuando sean puestos en libertad.

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La cooperación entre el personal penitenciario y los voluntarios del programa ha facilitado el buen funcionamiento de éste y ha tenido repercusiones positivas en los reclusos. Uno de los detenidos de la cárcel de Chinandega recibió, a su salida de ésta, una subvención de un patrocinador alemán para que pudiera financiar su aprendizaje profesional durante unos pocos años. Además de este caso, hay muchos otros ejemplos del impacto positivo que el servicio de biblioteca itinerante ha tenido en los presos.

Este es el testimonio de Luis Francisco Arauz: “Cuando ingresé en la cárcel hace once años, creí que mi vida había sido destrozada para siempre. Luego, empecé a leer libros gracias al bibliobús. Un día encontré un libro con cosas bellísimas titulado “El placer de la pintura”, y entonces decidí empezar a pintar. Con lo que aprendí puedo ganarme la vida pintando rótulos. Ahora, gracias a mi pintura tengo el reconocimiento y el aprecio de la comunidad y he llegado a ser una persona diferente. Mi maestro fue el bibliobús”.

Cuando la biblioteca itinerante llega a las escuelas rurales, un tropel de niños, escolares y jóvenes le dan la bienvenida. Teniendo en cuenta el número considerable de escolares que no consiguen finalizar la escuela primaria, la presencia del bibliobús representa un incentivo para ir a la escuela y su llegada se anuncia por un altavoz para conocimiento de toda la comunidad. Las competencias en materia de lectura que los escolares adquieren con los libros prestados las conservarán toda su vida y, en cierta medida, contrarrestan los efectos negativos de no haber cursado totalmente la enseñanza primaria.

El personal de la biblioteca itinerante puede dar testimonio de cómo la experiencia vivida por los niños fomenta su placer por la lectura y les ayuda a lograr éxitos. Aunque es difícil efectuar el seguimiento de los progresos realizados por los niños una vez que han dejado la escuela primaria, se pueden observar algunos resultados concretos. Una joven que utilizaba los servicios del bibliobús cuando estudiaba primaria y cursa actualmente estudios de medicina, ha declarado que sin esos servicios es muy probable que nunca hubiera logrado llegar a la enseñanza superior. En el pueblo de Los Cerros, donde los servicios del bibliobús sólo se dispensaban a los escolares de primaria, los alumnos de secundaria insistieron en que ellos también querían beneficiarse del préstamo de libros. Esos adolescentes suelen reclamar obras de literatura juvenil clásica latinoamericana o extranjera (Harry Potter y Twilight, por ejemplo) y uno de ellos –con mucho talento artístico– pide prestados libros sobre Leonardo Da Vinci y técnicas de dibujo.

La Biblioteca Alemana-Nicaragüense es un auténtico centro cultural comunitario: sus servicios son utilizados cada año por unas 20.000 personas y unos 100 a 150 niños la visitan a diario para hacer en ella sus deberes escolares, leer y jugar. Los asistentes de la Biblioteca ayudan a los escolares a hacer sus deberes y de vez en cuando esta institución distribuye entre los niños mochilas, manuales y materiales escolares para facilitar su asistencia a la escuela. La mayoría de los visitantes de la Biblioteca son escolares de la vecindad, pero también hay estudiantes universitarios y personas adultas que la frecuentan. A nivel nacional, la Biblioteca facilita los intercambios culturales con otros países, organizando conferencias, debates, programas de prácticas y diversos proyectos con invitados extranjeros. Este aspecto de agente cultural dinámico que puede desempeñar una biblioteca era un tanto desconocido en Nicaragua y contribuye a revitalizar la vida cultural del país.

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Después de la campaña de alfabetización del decenio de 1980, gracias a las visitas del Bibliobús “Bertolt Brecht” a fábricas y escuelas rurales, todos los que habían adquirido competencias básicas en lectura pudieron incrementarlas y se sintieron motivados para aprender más. Con las giras del bibliobús y la creación de la Biblioteca se pudo progresar en la tarea de superar la escasez de libros y crear entornos propicios al mantenimiento y desarrollo de entornos alfabetizados para sustentar no sólo los estudios de los niños en el sistema escolar formal, sino también el aprendizaje a lo largo de toda la vida de la comunidad en general.

Desafíos

Además de la obtención de donaciones, los problemas que han obstaculizado los avances del proyecto han sido principalmente de tipo político y práctico. La labor realizada en las cárceles ha sido uno de los ámbitos en los que podían haber surgido obstáculos, especialmente en lo referente a la obtención del permiso para que el bibliobús pudiera cumplir su cometido in situ y ofrecer a los reclusos un acceso a los libros sin restricción alguna. A pesar de las posibles dificultades a este respecto, los contratos cerrados con la administración penitenciaria y la colaboración establecida con el personal de ésta han permitido realizar un trabajo de equipo productivo.

Uno de los primeros obstáculos con los que tropezó el programa fue el robo de piezas del autobús que se produjo en dos periodos de transición: cuando el vehículo transitó por el depósito de la aduana en 1987 y durante su traslado a la Biblioteca Nacional en 1992. Por desgracia no se dispone de muchos medios para impedir los incidentes de este tipo, aunque afortunadamente fueron excepcionales.

Cuando se inició el programa, no se explicó con suficiente claridad que los libros del bibliobús solamente se prestaban, por eso muchos creyeron que se trataba de libros regalados que no tenían por qué ser devueltos. Además, una leyenda escrita en el bibliobús (“Amigos de la República Federal Alemana en solidaridad con el pueblo nicaragüense”) fomentó esta creencia errónea. Sin una clarificación precisa de la índole del programa, su funcionamiento podría haberse visto limitado a largo plazo. El equipo del bibliobús tuvo que realizar esfuerzos importantes para lograr la devolución de los libros.

La reorganización política y administrativa llevada a cabo por las autoridades gubernamentales a finales de los años ochenta y principios de los noventa hizo que la dirección del programa recayera en el Ministerio de Cultura. Durante ese periodo, el bibliobús no prestó sus servicios habituales durante seis meses ya que se destinó al transporte de alimentos básicos para la población trabajadora. Como el vehículo no estaba prestando los servicios a los que estaba destinado, los empleados encargados de esos servicios buscaron una solución al problema. En marzo de 1990 el bibliobús se asignó a al ayuntamiento de Managua y fue devuelto a la biblioteca local “Elvis Chavarría”, desde la que reanudó sus recorridos por centros escolares y penitenciarios. La solución de todos esos problemas sólo fue posible gracias al espíritu de iniciativa y la firme determinación de los encargados de la ejecución del proyecto (Elizabeth Zilz y la organización caritativa “Ein Bücherbus für Nicaragua e.V.”, y posteriormente la ONG “Pan y Arte e.V.”).

Lecciones aprendidas

Los proyectos del Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense constituyen dos ejemplos de buenas prácticas en materia de creación de bibliotecas cooperativas y centros de lectura activos en un país donde el hábito de la lectura está muy poco extendido, y donde las bibliotecas carecen de recursos suficientes o no existen pura y simplemente. Al ofrecer programas de actividades culturales y dirigirse a comunidades desfavorecidas, el proyecto de la Biblioteca Alemana-Nicaragüense ha demostrado que las bibliotecas pueden ser algo más que meros depósitos de colecciones de libros.

Dos factores importantes han coadyuvado al éxito del programa: la continuidad y regularidad de las visitas del bibliobús, y la motivación y capacidad de adaptación de los responsables de la biblioteca itinerante para mejorar y extender sus servicios.

Los instructivos resultados de la participación activa de los reclusos en el proyecto han puesto de relieve dos cosas: que la adquisición de competencias funcionales en lectura y escritura puede contribuir a mejorar la calidad de vida de personas de orígenes diversos; y que el hecho de poner a disposición de la gente material de lectura supone proporcionarles un instrumento de autonomía.

Los recorridos del bibliobús por las escuelas y las comunidades han servido para fomentar el buen hábito de la lectura entre los niños y los adultos, y también para estimular a los primeros a descubrir los placeres de la lectura y el aprendizaje.

Para que el proyecto de biblioteca ambulante siguiera adelante con éxito, fue necesario un apoyo externo constante de las ONG y organizaciones caritativas que supervisaban sus actividades. No obstante, desde que se instaló su base en la Biblioteca Alemana-Nicaragüense, el bibliobús cumple exclusivamente con su función itinerante y la supervisión de su actividad ya no plantea dificultades.

Sostenibilidad

Bajo la administración de la ONG “Pan y Arte e.V.”, el Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense gozan de la imagen de proyectos de solidaridad con los desfavorecidos y reciben un apoyo financiero regular de donantes extranjeros. La promoción del programa en Alemania y en las ferias del libro del mundo entero es suficiente para que la Biblioteca reciba con regularidad nuevos libros y dinero destinado a ampliar sus recursos y el ámbito de sus servicios. El edificio de la Biblioteca se ha ampliado y reformado para acoger a un mayor número de visitantes y la ayuda financiera continuamente recibida ha permitido adquirir una computadora para el bibliobús. En 2011 se compró un nuevo bibliobús y se proyecta equiparlo con una batería solar para alimentar el ordenador instalado a bordo, así como un retroproyector para presentar vídeos y películas.

Una de las razones de la sostenibilidad del programa es la creciente participación activa de la comunidad y el apoyo prestado por el personal penitenciario. Algunas organizaciones que realizan actividades en Nicaragua han propuesto que el bibliobús visite también las zonas donde están asentadas y están de acuerdo en contribuir a la financiación de sus visitas. Esta aportación de organizaciones externas contribuye a que la biblioteca itinerante siga teniendo un amplio impacto y, además, contribuye a la estabilidad financiera del proyecto. Por otra parte, el programa de empleo para jóvenes voluntarios alemanes permite reforzar el personal de la Biblioteca e imprime vitalidad al programa, ya que cada voluntario aporta a la comunidad sus diferentes talentos. A los jóvenes voluntarios se les alienta a adoptar iniciativas propias para organizar concursos de ajedrez, cursos de autodefensa, etc., en los que la comunidad tenga una oportunidad de participar y se educarse.

La Biblioteca responde a las necesidades educativas de la población, proporcionándole instrumentos necesarios para un aprendizaje continuo y prosigue sus actividades innovadoras, incrementando su colección de libros y organizando eventos culturales muy diversos (curos, coloquios, talleres artísticos, etc.). La satisfacción de la demanda de la comunidad y la capacidad de adaptación para responder a sus necesidades desempeñan un importante papel en la sostenibilidad de los proyectos del Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense. Mientras se mantengan buenas relaciones de cooperación y negociación entre las partes interesadas en el programa (escuelas, comunidades, reclusos y personal penitenciario) y los organizadores de éste, ambos proyectos podrán seguir prestando servicios fructíferos y valiosos a escolares, miembros de las comunidades y reclusos.

Fuentes

  • Cuaresma Bustos, Reybil y Arce Solórzano, Mario: Ein Solidaritätsprojekt in Nicaragua: Bücherbus “Bertolt Brecht”, Deutsch-Nicaraguanische Bibliothek, Buchbinderwerkstatt “Sophie Scholl” [Un proyecto solidario en Nicaragua: el Bibliobús “Bertolt Brecht”, la Biblioteca Alemana-Nicaragüense y el Taller de encuadernación “Sophie Scholl”] Berlín. Archiv der Jugendkulturen Verlag KG. 2010. 133 S. ISBN 978-3-940213-51-8.
  • Sitio web de la Biblioteca Alemana-Nicaragüense y del Bibliobús “Bertolt Brecht”:
    https://banmanagua.wordpress.com/
  • Sitio web del Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU): http://data.uis.unesco.org/ (en inglés y francés)
  • Vídeo “Libros que liberan” sobre el Bibliobús “Bertolt Brecht”: https://www.youtube.com/watch?v=jAs4lFlEWy8 (en español, con subtítulos en alemán)

Contacto

Pan y Arte e.V.
Fritz Böhm
Honorary Director [Director honorario]
Rothenburg 41
48143 Münster
Alemania
Teléfono: 0049-251-4882050
Fax: 0049-251-4882059
Correo electrónico: info (at) panyarte.org
Sitio web: http://www.panyarte.org

Última actualización: 12 de abril de 2011

For citation please use

U. Hanemann (Ed.). Last update: 19 Enero 2018. El Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense, Nicaragua. UNESCO Institute for Lifelong Learning. (Accessed on: 21 October 2019, 01:48 CEST)

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