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La implementación de las Directrices de la UNESCO

En 2009, en el Marco de acción de Bélem, aprobado por 144 delegaciones de los Estados Miembros de la UNESCO en la Sexta Conferencia Internacional de Educación de Adultos (CONFINTEA VI) en el Brasil, se mandató a la UNESCO para que formulara las Directrices de la UNESCO a fin de reconocer, validar y acreditar el aprendizaje. El Marco de acción de Belém apela a todos los Estados Miembros para que desarrollen o mejoren estructuras y mecanismos para el reconocimiento de todas las formas de aprendizaje. Entre tanto, las Directrices de la UNESCO se han traducido a muchas lenguas: árabe, español, francés, laosiano, uzbeko. El UIL apoya a los Estados Miembros a monitorear la implementación de las Áreas clave de acción a nivel nacional y a hacer del RVA una prioridad de su agenda política (UIL, 2012).

Las Directrices de la UNESCO abogan por la adopción de los principios y prácticas del RVA por parte de todos los Estados Miembros a fin de reconocer y valorar todos los tipos de aprendizaje y desarrollar o mejorar las estructuras y mecanismos para reconocer todas las modalidades de aprendizaje. Las directrices incluyen la implementación del RVA en seis áreas clave de acción a nivel nacional.