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Programa de alfabetización funcional de adultos, Uganda

  • Date published:
    28 Agosto 2013

Descripción del programa

Nombre del programa: Programa de alfabetización funcional de adultos (Functional Adult Literacy, FAL)
Organización que ejecuta el programa: Gobierno de Uganda (Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social)
Asociados en la ejecución del programa: Diversos donantes internacionales y organizaciones no gubernamentales (ONG), entre los cuales Adventist Relief and Development Agency (ADRA), ActionAid, World Vision, WEP y Save the Children
Financiación xoxox
Idioma de impartición: Idiomas locales
Costo anual del programa: xoxox
Fecha de inicio: 1997

Antecedentes y contexto

Aunque en las dos últimas décadas se han observado mejoras significativas en las tasas de analfabetismo gracias a la reintroducción de programas públicos de alfabetización en 1992, el 25% de la población de Uganda sigue siendo analfabeta y existen diferencias significativas entre las tasas de alfabetización de hombres y mujeres. Además, el país sigue enfrentándose a una pobreza, un desempleo y un acceso limitado a la sanidad relativamente generalizados; el 64,7% de la población sigue viviendo con menos de 2 dólares estadounidenses al día, y la tasa de mortalidad infantil del país es una de las mayores del mundo, con 79,16 muertes por cada 1.000 nacimientos.

El Gobierno de Uganda lanzó una campaña de alfabetización general por primera vez en 1964. Esta campaña estaba disponible en 22 idiomas, con un libro de iniciación a la lectura y un libro de lectura avanzado para cada uno de ellos. En 1966, bajo la dirección de la UNESCO, se introdujo en estos programas, por primera vez, la noción de alfabetización funcional. No obstante, este cambio no dejó una impronta significativa, dada la dificultad de incorporar las adaptaciones necesarias en los materiales preexistentes publicados en 1964. Cuando el Gobierno de Amin fue derrocado en 1979, los programas de alfabetización ugandeses habían perdido todo vigor y el Gobierno apenas garantizaba la educación de los adultos. La situación no cambiaría hasta principios de la década de 1990.

En 1992, el Gobierno inició el proyecto piloto de educación básica no formal integrada (Integrated Nonformal Basic Education Pilot Project, INFOBEPP). Esta nueva iniciativa se fundamentaba en los principios de alfabetización funcional que la UNESCO había tratado de instaurar en 1966, de forma que los programas de alfabetización fueron diseñados para vincular la educación de las personas con su vida cotidiana y sus necesidades. Las primeras evaluaciones del programa constataron el entusiasmo existente entre los participantes, y dada la intensa demanda se abrieron numerosos cursos fuera de la zona piloto. En 1997, este programa piloto fue desarrollado hasta convertirse en el programa oficial del Gobierno para la alfabetización funcional de adultos (Functional Adult Literacy, FAL), que acabaría por implantarse en todo el país.

El programa de alfabetización funcional de adultos (FAL)

El programa de alfabetización funcional de adultos, ejecutado por el Gobierno ugandés con la asistencia de diversas ONG, fue diseñado para vincular la alfabetización a los medios de subsistencia y las necesidades de las personas. Además de competencias de lectura, escritura y aritmética, el programa incluye un componente importante de formación para la adquisición de destrezas específicas, y trata de vincular ambos aspectos a fin de mostrar a los educandos la importancia de la alfabetización y cómo pueden utilizarla para su desarrollo personal en la vida cotidiana.

El programa está dirigido a cualquier persona mayor de quince años que no haya tenido la oportunidad de recibir educación formal durante la infancia, lo que incluye toda una variedad de personas: mujeres y hombres, jóvenes y adultos, y sectores marginados específicos de la población como, por ejemplo, presidiarios, discapacitados y minorías étnicas.

Un elemento importante del programa es la disponibilidad de microcréditos para apoyar el desarrollo y la continuidad de actividades generadoras de ingresos una vez finalizado el programa de alfabetización.

Finalidades y objetivos

El Gobierno de Uganda identificó los siguientes objetivos para el programa FAL:

  • reducir la tasa de analfabetismo de adultos del 35 al 18% en 2012;
  • dotar a los educandos de competencias esenciales para desenvolverse en la vida cotidiana a nivel tanto personal como comunitario;
  • aumentar la capacidad de la comunidad de generar ingresos y autosuficiencia;
  • mejorar las condiciones de vida y la calidad de vida de los beneficiarios y sus familias;
  • proporcionar acceso equitativo y adecuado a una educación para la alfabetización, tanto a mujeres como a hombres, a jóvenes y adultos;
  • construir una cultura de aprendizaje a lo largo de toda la vida entre los educandos adultos;
  • dotar de autonomía a los grupos marginados y vulnerables de la sociedad para que participen plenamente, en calidad de asociados, en el desarrollo.

Ejecución del programa: enfoques y metodologías

Estructura organizativa

El programa de alfabetización funcional de adultos de Uganda está implantado en todo el país, en el marco de una plataforma descentralizada. El establecimiento y la organización de las clases del programa FAL en cada región son responsabilidad de los consejos locales. Esta responsabilidad incluye la financiación y el suministro de materiales a las clases, la selección y la formación de los instructores, y la supervisión y evaluación de las clases.

En algunas zonas, diversas ONG han contribuido a complementar la financiación cuando las estructuras gubernamentales no habían asignado un nivel suficiente de recursos. Tanto ActionAid como World Vision han desempeñado un papel muy activo en la formación de los instructores para programas FAL gubernamentales, mientras que la Adventist Relief and Development Agency (ADRA) ha ejecutado su propio programa y clases de FAL, partiendo del marco establecido por el Gobierno.

Contratación y formación de los facilitadores

Los instructores que imparten enseñanza en programas FAL gubernamentales son voluntarios no remunerados. Aproximadamente tres cuartas partes de los instructores proceden de las provincias y comunidades en donde enseñan, y más del 85% enseña en su lengua materna. A diferencia de otros programas similares existentes en otros países, únicamente el 10% de los instructores voluntarios trabajan también como maestros de escuelas primarias. Tan sólo un 4% adicional percibe un salario por otras profesiones, y el 86% restante está buscando trabajo o realiza trabajos de subsistencia. En los programas FAL de ONG, los instructores están plenamente capacitados y perciben una remuneración mensual.

El nivel medio de escolarización de los instructores es S2 (dos años de educación secundaria finalizados), aunque esto varía en gran medida dependiendo de la región. El programa ha sido diseñado para ofrecer una formación inicial a los instructores de dos semanas de duración, que se ve complementada, posteriormente, con varias semanas de seguimiento y cursos de perfeccionamiento. No obstante, en la práctica, solamente el 78% completa los programas de formación inicial, y aproximadamente la mitad de éstos realizan cursos de formación adicionales posteriormente. Recientemente, el Gobierno ha puesto en marcha un nuevo servicio en línea de formación profesional de docentes destinado a los educadores que no tienen la posibilidad de asistir a cursos de formación clásicos.

Movilización de los participantes

Aunque los esfuerzos de movilización difieren según las regiones, en general se aplica una estrategia de movilización relativamente proactiva. El proceso lo inician los funcionarios del consejo local, que visitan aldeas y convencen a las autoridades locales de organizar un curso. A continuación se identifica un instructor, que a su vez se responsabiliza de identificar y movilizar a los diferentes educandos.

Algunas zonas como Kalagala y Buvuma han utilizado programas de radio innovadores como herramienta de movilización. En Kalangala, cada mañana de 07:30 a 08:00 se emite un programa especial sobre FAL en uno de los canales de radio más importantes de la zona. En este programa, cada día se habla de algún tema importante de interés local o personal relacionado con el plan de estudios del curso FAL, y se anima a los oyentes a matricularse en las clases FAL para seguir debatiendo del tema al tiempo que desarrollan sus competencias.

Los participantes también acuden a las clases por iniciativa propia, cuando quieren mejorar sus capacidades personales por diversos motivos.

Enfoques y metodologías de enseñanza y aprendizaje

El principio básico del programa FAL es que debe estar directamente relacionado con el estilo de vida y las necesidades de las personas. Se anima a los instructores a utilizar un enfoque práctico y flexible que les permita incorporar los objetivos de alfabetización en el día a día de las personas, haciéndolos pertinentes para desarrollar capacidades significativas.

Sin embargo, la limitación de los recursos disponibles supone una traba importante para los enfoques pedagógicos que pueden utilizarse. Los consejos locales no disponen de los fondos necesarios para proporcionar a los instructores una amplia variedad de materiales, y los participantes a menudo son demasiado pobres para traer materiales tales como ingredientes para las clases de cocina; en consecuencia, la mayoría de las clases se basan en un método de aprendizaje más tradicional, centrado en un libro de texto.

En este sentido, la incorporación en los libros de textos de situaciones y problemas que los participantes puedan identificar como propios constituye un aspecto importante. Como prueba de la pertinencia de los textos, algunos instructores han informado de reacciones muy fuertes por parte de algunos educandos, que pensaron que el texto se estaba refiriendo a su propia situación personal, sin alcanzar a comprender que se trataba de un problema general.

Un aspecto clave del programa es la organización de comités de clase de alfabetización, en cuyo marco los participantes de la clase se reúnen en grupo para debatir cuestiones tanto personales como del comité. Estas sesiones brindan a los participantes la posibilidad de aplicar los nuevos conocimientos y competencias adquiridos, y les ofrece un entorno tranquilizador que les permite ganar desenvoltura al hablar en público y desarrollar la capacidad de liderazgo.

Además, mediante la concesión de microcréditos, se anima a los graduados del programa FAL a aplicar las competencias adquiridas a nuevas actividades generadoras de ingresos.

Seguimiento y evaluación

Tanto el Gobierno como las ONG que participan en el programa realizan numerosas actividades de supervisión y evaluación. Los informes de evaluación a mediano plazo se utilizan para revisar y mejorar los programas en cada provincia, y las evaluaciones finales se presentan a las autoridades y los donantes, que a continuación deciden si van a conceder o no fondos adicionales al programa.

El proceso de evaluación se inicia con un breve taller, dirigido por los evaluadores externos, destinado a que tanto los participantes como los instructores comprendan la necesidad de la evaluación y las metodologías que se aplicarán durante el proceso.

Las evaluaciones se realizan adoptando un enfoque participativo, lo que permite una comprensión más exhaustiva de las repercusiones y desafíos inherentes a la fase final de ejecución del proyecto.

Las evaluaciones cubren los siguientes aspectos:

  • Acceso: si se está llegando o no al grupo destinatario, número de educandos matriculados, número de clases de alfabetización funcional.
  • Calidad: disponibilidad y pertinencia del aprendizaje y los materiales de instrucción; número de instructores capacitados y activos; métodos locales para evaluar los logros conseguidos; número de educandos que han adquirido competencias básicas.
  • Eficiencia: eficiencia de los recursos financieros, capacidad institucional, vínculos con otras instituciones de ámbito local y nacional.
  • Equidad: participación y composición social de los educandos.
  • Repercusiones: uso fuera de clase de las competencias aprendidas, cambios en la vida y las condiciones de vida de las personas, cambios en la actitud de los participantes en relación con las opiniones modernas sobre temas como los derechos humanos, la conservación del medio ambiente y los riesgos sanitarios.

Repercusiones

En 2008 el programa FAL había llegado a más de 2 millones de personas en toda Uganda. En consecuencia, puede considerarse que el programa ha ejercido una gran influencia para la mejora a nivel nacional de las tasas de alfabetización de adultos, que han aumentado desde el 56% en 1994 hasta el 75% en 2008. De forma significativa, la tasa de alfabetización de mujeres adultas durante este periodo ha aumentado a un ritmo mayor que la de los varones. Esto también puede atribuirse al programa FAL, ya que, hasta la fecha, aproximadamente el 75% de las personas que han recibido formación a través del programa han sido mujeres.

No obstante, de acuerdo con las estadísticas de la UNESCO, el número de personas formadas por el programa FAL es superior al número total de personas alfabetizadas durante el mismo periodo. Ello sugiere que el programa FAL no está llegando con éxito a su grupo destinatario, sino que está formando a miembros de la sociedad que ya están alfabetizados. Este punto se examina más detenidamente en la siguiente parte.

Las repercusiones del programa para las personas han sido muy positivas. Según la mayoría de los beneficiarios, las clases han aumentado su autoestima y su nivel de participación en actividades de índole política y económica. El 69% de los graduados del programa FAL declararon estar afiliados a un grupo social o asociación, en comparación con solo el 14% de los analfabetos. Numerosos hombres y mujeres declararon participar mucho más activamente en las estructuras locales de gobernanza y toma de decisiones, lo que incluye el acceso a funciones importantes e influyentes dentro de dichas estructuras. Los beneficiarios también declararon que sus conocimientos sobre higiene, prácticas agrícolas y hábitos dietéticos habían aumentado.

Los cuestionarios de la evaluación externa han confirmado estas opiniones positivas. Estos cuestionarios han puesto de manifiesto que los beneficiarios alfabetizados poseen un mejor conocimiento de prácticas importantes para la vida, como el saneamiento y la higiene, y que los nuevos conocimientos se retienen y aplican de forma satisfactoria. Las evaluaciones también ponen de manifiesto que los graduados del programa FAL tienen actitudes más progresistas hacia determinadas cuestiones. Por ejemplo, el 47% de los graduados utilizan métodos de planificación familiar, en comparación con el 14% de los analfabetos de la misma provincia.

El programa FAL también ha tenido éxito a la hora de desarrollar capacidades y competencias individuales. Los diplomados en el programa FAL obtienen en promedio mejores resultados en pruebas básicas que los alumnos de 3er y 4º grado de la escuela primaria, y un gran número de participantes declara nuevas actividades generadoras de ingresos, que atribuyen a la formación recibida en el marco del programa FAL. Numerosas personas expresan el deseo de ir más allá de sus competencias básicas y seguir recibiendo educación; aunque ello supone un desafío dada la limitación de recursos, pone de manifiesto que se ha conseguido crear una cultura del aprendizaje.

Desafíos

Uno de los desafíos fundamentales del programa FAL sigue siendo la movilización de los participantes. Existen numerosos factores que impiden a las personas acudir a las clases; la barrera más importante es el dinero. Aunque las clases son en teoría gratuitas, numerosos integrantes del grupo destinatario no pueden permitirse abandonar sus actividades de subsistencia para viajar y asistir a las clases. Además, muchos de ellos temen que comiencen a aplicarse tasas de matrícula al programa, como ya ha ocurrido con otros programas similares anteriores al FAL en los que han participado. De hecho, el 52% de los participantes declaró tener que pagar por los materiales básicos, y un 33% adicional declaró que se les había pedido que realizaran contribuciones a los instructores para poder comenzar las clases.

Para otros, el principal obstáculo para la participación es la vergüenza. A muchas personas les preocupa que su participación en las clases del programa FAL confirme su condición de analfabetos y miembros inferiores de la comunidad. Hay personas que se refieren de forma despectiva a los participantes en el programa FAL como fala, una palabra que en argot swahili significa, por una desafortunada coincidencia, imbécil o idiota. El temor a sentir vergüenza constituye una barrera específica para los miembros de mayor edad de la comunidad y para los varones, que consideran que el estigma de participar en el programa FAL pesa mucho más que las eventuales ventajas.

Debido a estas barreras a las que se enfrentan los analfabetos, muchos de los participantes en el programa FAL son en realidad personas parcialmente alfabetizadas que desean mejorar su educación. Estas personas, que han pasado por la educación formal y comprenden sus beneficios, acuden al programa FAL para aprovecharse del desarrollo de competencias que ofrece el concepto de la alfabetización funcional. En consecuencia, uno de los mayores desafíos del programa consiste en llegar al público destinatario específico inicialmente previsto. El Ministerio estima que, en realidad, solamente el 30% de los matriculados en el programa son analfabetos, mientras que el resto ha recibido enseñanza primaria al menos hasta 3er grado y acude al programa para adquirir competencias funcionales. Del mismo modo, la mayoría de los participantes no procede de los sectores más pobres y desfavorecidos de la sociedad, los cuales no disponen del tiempo ni los recursos para asistir a unas clases cuya importancia no comprenden.

Las restricciones presupuestarias constituyen probablemente el desafío más importante del programa. Al contar con recursos limitados, más de dos tercios de los cursos del programa FAL carecen de una sede específica y se imparten al aire libre; además, los materiales de aprendizaje son muy escasos. La falta de disponibilidad de materiales de enseñanza diversos impide que se adopte el enfoque interactivo deseado de los programas FAL, de forma que, por lo general, la enseñanza está muy centrada en un libro de texto. Además, las limitaciones financieras lastran la calidad de la instrucción: los instructores no perciben ningún pago ni incentivo por su trabajo, y la mayoría ni siquiera ha recibido la formación adecuada. El resultado es que existe una gran rotación de instructores, a menudo mal preparados, con escasa motivación o frecuente ausentismo. Esta situación perjudica gravemente el carácter constructivo del entorno de aprendizaje y afecta a la eficiencia del programa.

La falta de materiales también afecta negativamente a los graduados del programa FAL. Los materiales de lectura posteriores a la alfabetización son casi inexistentes y no hay recursos para los numerosos graduados del programa que desean continuar su educación.

Sostenibilidad

El programa FAL es una iniciativa gubernamental bien establecida, con una infraestructura organizativa sólida y descentralizada que debería permitir su sostenibilidad. Sin embargo, la mayor amenaza para la sostenibilidad del programa siguen siendo las dificultades existentes para retener a un personal con la formación adecuada y la motivación necesaria.

Lecciones aprendidas

  • Existe una gran demanda de clases para adultos en Uganda. Cuando el programa piloto se inició en 1997, surgió un número equivalente de clases fuera de la zona del programa piloto como consecuencia de la sensibilización y las expectativas.
  • Con una mayor inversión en la formación de los instructores y con la incorporación de incentivos materiales podría aumentarse la eficacia de las clases y la eficiencia del programa.
  • Es necesario dedicar esfuerzos para sensibilizar a la gente sobre los beneficios del programa, así como proteger la confidencialidad de los matriculados a fin de atraer a un mayor número de participantes pertenecientes al grupo destinatario.
  • De acuerdo con los proveedores de servicios, los instructores y los donantes, las emisiones radiofónicas regulares en Kalangala y Buvuma constituyen una fórmula innovadora y de gran éxito para movilizar a los participantes.
  • El sector de las ONG ha demostrado que está en condiciones de prestar un gran apoyo a los programas gubernamentales de alfabetización de adultos.
  • Es muy importante incorporar una amplia variedad de materiales de aprendizaje y de lectura posteriores a la alfabetización en idiomas locales para aumentar la pertinencia de las clases de educación de adultos, así como para retener y aplicar las competencias adquiridas.

Fuentes

  • Okech, A. (2001), Adult Literacy Programs in Uganda, Banco Mundial, Washington D.C.
  • Okech, A. (2005), Evaluation Practices in Adult NFE and Literacy Programmes in Uganda: A Situational Analysis, Instituto de la UNESCO para la Educación (IUE), Hamburgo.
  • Rogers, A. (2008), Report of Consultancy on Functional Adult Literacy Programme in Kalangala and Buvuma Islands, ICEIDA
  • Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social (2008), National report on the development and state of the art of Adult Learning and Education in Uganda, Kampala

Información de contacto

Ministry of Gender, Labour and Social Development [Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social]
P. O. Box 7136 Kampala (Uganda)
Correo electrónico: ps (at) mglsd.go.ug
Sitio web: http://www.mglsd.go.ug

For citation please use

U. Hanemann (Ed.).. Last update: 23 Febrero 2018. Programa de alfabetización funcional de adultos, Uganda. UNESCO Institute for Lifelong Learning. (Accessed on: 30 November 2021, 09:39 CET)

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